9 de setembre de 2010

Ya soy maestra!!!

Ahora ya lo puedo gritar a los cuatro vientos, salir al mundo y decir a boca llena YA SOY MAESTRA!!!, con titulación y colegio donde poner en práctica, o al menos intentarlo, todo lo aprendido y seguir aprendiendo compañeros, de mis alumnos, aún me quedan infinidad de cosas por aprender.

Hay pocas cosas en la vida que den tanta satisfacción, y sí, lo afirmo que ésta es una de ellas, la realización de un propio sueño, que por rebeldía juvenil no llevé a cabo en su momento; y no por ello me quejo, tal vez si hubiera hecho magisterio cuando “me tocaba” no habría sacado todo el jugo que he sacado en estos cuatro años, la madurez mental no es la misma, ni se afrontan de igual modo las dificultades, tanto a nivel social, como educativo, no se razona de igual modo cuando se es adulto, ni se aprovecha tanto el tiempo, las oportunidades o los conocimientos; ni se hacen los mismos juicios de valor o críticas.

Me ha costado uno más de lo que dura la carrera pero la mitad de lo planeado, con lo que puedo estar satisfecha y orgullosa de mi propio esfuerzo, pues considero que nadie me ha regalado nada, ni durante mi larga-corta vida, ni durante los estudios.

Hay momentos en que los avatares de la vida te llevan a tomar decisiones que en principio parecen drásticas, decisiones que cambian por completo tu visión de todo. De repente cuando todo parece estar controlado, todo a tu alrededor parece ser estable, coherente, y hay cierto balance en las cosas que conforman el día a día de una persona, esa estabilidad se ve truncada por circunstancias.

Pues bien, la decisión de estudiar de nuevo, vino derivada de un truncamiento en mi vida, que no viene a cuento mencionar; me llevó meses tomar la decisión, lanzarme a estudiar después de 17 años de inactividad o hábitos de estudio, aunque durante esos años me había formado a otros nivles no se podía decir que hubiese mantenido los buenos hábitos, de hecho me decidí el último día de plazo para inscribirme a las pruebas de acceso.

Sí increíble, pero así fue, me dije a mi misma que no tenía nada que perder, era un proyecto a medio plazo, sólo iba a presentarme a las pruebas para ver cómo eran, tener idea de qué pedían, y prepararme a fondo durante el curso siguiente. Cuál fue mi sorpresa, cuando me vi no sólo aprobada, sino con nota suficiente para elegir carrera. No podía ni creerlo, ¡había pasado las pruebas!, recuerdo que al chico que me dio la nota por teléfono le hice comprobar dos veces que no se había equivocado tecleando mi DNI.

Es cierto que no hice las pruebas totalmente a ciegas, pero también es cierto que mi esfuerzo se limitó a los quince días antes de realizarlas, durante el período vacacional, de Semana Santa, fueron cinco intensos días, luego a ratos y un par de fines de semana a fondo, para no quedar en ridículo, no quería sacar “un rosco”.

Haber superado el acceso, me envalentonó en cierto modo para empezar con fuerza. Yo no sólo estudiaba, también trabajaba, asistía a los ensayos del coro en el que canto, me ocupaba de la casa incluyendo los consiguientes tres traslados de vivienda, etc..

No fue fácil. Mi jornada durante los dos primeros años, salía de casa a las 7:40 y regresaba muchos de los días a las 22:30, en el trabajo de 8 a 14 y a las 15 debía estar en la universidad para las clases, vivía en Burriana, trabajaba en Onda y estudiaba en Castellón, tres poblaciones diferentes. ¿Qué cuando estudiaba? Por las noches, a partir de las 12 y hasta que el cuerpo y la mente decían basta. Una media de dos a tres horas diarias de descanso, con noches enteras sin dormir, fines de semana completos entregada al estudio.

Recuerdo el primer día, la primera clase, ver más de cien compañeros y compañeras, todos más jóvenes que yo, aunque había gente más o menos de mi edad, pero que en ese primer momento yo no pude ver, sólo veía adolescentes alborotados; el miedo que tenía a no encajar, a no poder integrarme, a que me miraran de reojo por mi edad. Pero tan sólo era el comienzo de mi andadura por la UJI, estaba decidida a emprender el camino para llegar a la meta, antes o después.

Ese temor se fue disipando, en pocos días ya tenía grupo de trabajo para alguna asignatura; durante la carrera he cambiado de grupos, nos hemos ido conociendo mejor, desechando gente con la que no se trabaja bien, y cambiando a medida que las amistades crecían, hasta encontrar aquellas personas con las que había más afinidad, la entrega al trabajo era la misma, los intereses comunes y la coordinación rayaba la perfección, el grupo de trabajo colaborativo y cooperativo ideal. Con ellas he establecido un vínculo para siempre.

En segundo, me marcaron especialmente tres profesores, los tres tienen algo en común, son comprensivos, grandes personas, aman su profesión, son consecuentes con los criterios tanto de aprendizaje, metodología y evaluación que establecen en sus materias y se implican al 110% en que el alumnado aprendamos, ellos son: Lidón Moliner, Amparo Monedero y Jordi Adell.

Lidón Moliner profesora de Didáctica General de quien he aprendido metodologías distintas, agrupamientos, tutorizaciones, nos hizo trabajar a fondo, trabajos constantemente, con grupos elegidos por nosotros y otras veces al azar. De hecho aún sigo en contacto con ella y siempre que he necesitado algo aunque fuera para otras materias, me ha tendido su mano.

Amparo Monedero que nos daba Didáctica de las Matemáticas, entusiasta matemática y docente nata, dura, metódica, dedicada a la docencia y volcada las 24h del día, 365 días del año a que sus alumnos aprendan; sin importarle el número de veces que ha de explicar algo no comprendido y cambiando la forma de explicarlo hasta que quede claro, enseñando desde la comprensión, pues todo requiere de un proceso para aprenderse.

Jordi Adell a quien muchos de vosotros ya conocéis y probablemente admiráis como yo, profesor de Nuevas Tecnologías y director del CENT. Un gran orador, motivador, provocador nato, entusiasta, irónico, buena persona, honesto, sincero, sabe dar con la tecla oportuna para que quien esté dispuesto absorba, crezca y aprenda, todo un sinfín de virtudes que además de las que tiene en común con las dos profesoras anteriores, forjan no sólo a un docente, sino a un MAESTRO. Sé que con estas palabras aún me quedo corta y no hacen suficiente justicia.

Ufs! El primer día de clase con él, estuvo observando y empapándose del grupo al que iba a dar clases, escuchándonos apoyado en la barandilla al lado del cenicero, en el rellano del exterior mientras se fumaba su habitual cigarrillo en la pausa entre clase y clase; tras su entrada y cuando estuvimos más o menos en silencio, empezó su exposición, la presentación de su asignatura, como es habitual el primer día en cualquier materia, diciéndonos lo que íbamos a hacer, las horas que tendríamos que dedicar a su asignatura, que debíamos elegir el tipo de práctica que impartirían otros dos profesores, en un momento dado sonó la palabra, “Internet” y ahí me hundí, se me nubló todo.

Había que trabajar mucho en grupo e individualmente; nunca he temido al trabajo y no era eso lo que me preocupaba, lo afrontaría del mejor modo posible pero había que hacerlo usando Internet; gran problema para mi, yo no tenía acceso a la red en casa, nunca lo había necesitado y en esos momentos no me venía bien hacer frente a ese pago mensual, y claro todo el día trabajando y en clases. Me iba a ser imposible hacerlo, el resto del tiempo estuve pensando en cómo abordar el asunto, hasta que me decidí a acercarme a él antes de que saliera de clase y le dije :

– Mire, es que resulta que yo trabajo y encasa no tengo acceso a la red – Me miró, y sin sentirse afectado ni inmutarse lo más mínimo por lo que acababa de decirle, me contestó tajantemente – pues tienes un problema, nadie que no tiene Internet puede aprobar mi asignatura, ¡tendrás que hacerlo si quieres pasarla! – Me acabé de derrumbar, me fui de la clase lanzando sapos y culebras por mi boca y mente hasta llegar a mi casa, donde exploté, cabreada.

El día a día con la asignatura de Jordi, al principio durísimo, debía conectarme a toda costa cada vez que tuviera un hueco, incluso apuraba la hora de salida del trabajo hasta quince minutos antes de mi hora de entrada en la Universidad para conectarme en la oficina, tras mi jornada, sacando tiempo de debajo de las piedras, comiendo al tiempo que trabajaba y tecleaba, mi ego no me permitía quedarme atrás.

Cada tarea mandada por él era un suplicio y un nuevo reto que había que superar, la gente protestaba a gritos por el volumen de trabajo, los plazos a cumplir, etc.; yo llegaba a casa llorando de impotencia cada vez que salía de una clase suya. Llegué a maldecirlo e incluso odiarlo, él lo sabe pues se lo he dicho en varias ocasiones; ese odio era fruto del miedo a lo desconocido, a algo que no se domina, pero como todo en esta vida se aprende, y la fuerza de voluntad puede más que el miedo, hasta que pasé del odio a la adoración, con el día a día.

Con el tiempo y casi al final del curso descubrí que se podía hablar con él, dialogar, aprender, tenía tanto que enseñarnos. Parecía mentira pero con un café en la mano y fuera del aula a mi me parecía otro; era mucho más accesible que al principio de las clases; yo iba haciendo mis trabajos, de cabeza, pero los hacía, incluso los voluntarios, ¡qué cosas!. Me metí de lleno en el mundo de la tecnología. Me empapaba a diario de novedades, si me atascaba lo dejaba y volvía más tarde, o bien lo intentaba y lo reintentaba hasta conseguir sacar adelante cada tarea, entre ellas la creación de este blog.

¿Aprobé la asignatura? Sí aprobé y ¡sin Internet en casa!. Pero no sólo eso, sino que la amistad con Jordi ya había comenzado. De profesor pasó a ser amigo, jefe y mi mentor. De su mano he conocido el mundo de las jornadas, congresos, cursos, comunicaciones, educación, tecnología, ideas... me ha hecho ver que tan sólo es necesario el querer para poder alcanzar lo que uno quiere, me ha guiado, aconsejado, insinuado propuestas, y sin duda, siempre con esa mano izquierda que le caracteriza.

Al finalizar el segundo año y a punto de empezar tercero con casi todo limpio, una pendiente de primero, con todas las asignaturas de libre configuración y optativas sin hacer pues trabajando no podía asistir a clases, llegó la crisis a la que estamos aún sometidos, y que desgraciadamente tardaremos muchos años en superar.

Yo trabajaba en el departamento de exportación de una Azulejera, los recortes económicos empezaron por despidos a los empleados, primero producción, luego almacén y finalmente oficinas; !me tocó la china! a la calle de la noche a la mañana. Afortunadamente tenía cotizados 16 años, lo que me daba derecho a la prestación máxima, dos años; tuve que replantearme todo, y me lo jugué todo a una carta, tenía dos años máximos para acabar la carrera en caso de no poder hacerlo en uno.

Me matriculé de todo tercero más todas las optativas y de libre configuración que no había podido realizar. El año iba a ser duro, se me comían los demonios estando en casa y estudiando únicamente, me faltaba acción y trabajo, personalmente creo que soy de esas personas que cuanto más tienen que hacer más rinden, sentía como si estuviera incompleta.

A mediados de octubre me enteré que en el CENT ofertaban una beca de colaboración, le pedí opinión a Jordi, le pregunté si creía que yo tenía méritos como para poder optar a la beca y su consejo fue que lo intentara aunque la beca se ofertaba para todas las titulaciones de magisterio, además de psicopedagogía, la cosa no era fácil y como siempre dándole vueltas hasta el final, no la solicité hasta el último día de plazo.

Me llevé una grata sorpresa al recibir llamada de rectorado diciéndome que si estaba interesada debía ir al día siguiente a firmar y cumplimentar datos, estaba admitida, era yo la primera de la lista, no podía creérmelo. Así fue como empezó mi andadura por el CENT, colaborando, y disfrutando, trabajando a tope en todo, estudios, beca, estaba de nuevo en marcha. Gracias a ésto mi circulo de amistades creció.

Tras las Jornadas Novadors, terminé tercero algunas pendientes, el verano procurando estudiar, asistía un curso de verano en Baeza y todos los exámenes no salieron como estaba previsto, habría que solicitar convocatoria extraordinaria, una la aprobé pero se me quedó pendiente otra y tenía que volver a matricularme, temario diferente, diferente profesor y diferente metodología, con la particularidad que ésta era para el segundo semestre. Sin más dilación al salir de nuevo convocatoria de beca en el CENT, la solicité de nuevo, qué alegría al menos tenía ese rincón de emoción y escape a mis estudios.

Durante los meses de las clases en esa asignatura, no falté a clases, me desvivía por tomar apuntes, entenderlos, y comprenderlos, pero me asaltaban dudas constantemente, sin conocer prácticamente a nadie en esa clase, todo compañeros nuevos, incluso antes del examen me planteé no presentarme, estaba a tan sólo una asignatura de ser maestra, todos a mi alrededor me empujaban a que me presentara; lo hice a pesar de las dudas, de la incertidumbre y el miedo a no aprobar. El día que supe la nota, dí un salto de alegría, no podía creerlo, había aprobado, esperé a que las actas estuvieran cerradas y solicité mis títulos. !Ya era maestra!

Lo cierto, es que con el tiempo se disipan las malas experiencias, tanto en asignaturas, con profesores como incluso con compañeras, pero lo pasado pasado está, no creo que sea momento, ni lugar para sacar a relucir malos trances, y de ellos se aprende mucho.

Lo mejor de todo estaba por llegar, ahora a pesar de haber perdido la oportunidad de presentarme a las oposiciones en Cataluña y mi comunidad, debía ponerme manos a la obra en buscar colegio, mandé mi Curriculum a todos los centros concertados de los que me enteraba necesitaban a cubrir plazas. Hasta que sonó la flauta, un par de entrevistas y la del cole en el que empecé a trabajar el 1 de Septiembre.

Estoy encantada, no he disfrutado de vacaciones este verano, pues tras la beca, y mientras asistía a las jornadas Novadors en Gandía me contrataron para la escuela de verano, terminé allí el 31 de Agosto, y en el colegio empecé al día siguiente. No me importa no haber tenido período vacacional, ni haber asistido a ningún curso de verano, pues me considero afortunada, por tener trabajo, y tenerlo en lo que es mi sueño, ser maestra.

Volver a estudiar, entusiasmarse, llorar, reir, por un sueño, me ha aportado tantas cosas, todas muy gratas, entre ellas el crecimiento personal, y amistades que sé que durarán de por vida. La ilusión, las ganas, el empeño, el trabajo, el deseo, están servidos, los medios están, ahora tan sólo me queda continuar aprendiendo y seguir soñando en que la educación está en manos de maestros y maestras que aman su trabajo.

Con este post quiero reivindicar el derecho a llevar a cabo nuestros sueños, y ellos son posibles con el tesón y el deseo. Y por supuesto agradecer a mis padres, a su eterna ayuda y la confianza que han depositado en mi, así como a todas aquellas personas que me han apoyado en este maravilloso sueño para que se cumpliera, a mis amigos y profesores, a todos vosotros, gracias de corazón.

No me considero ejemplo de nada, ni modelo de nadie, quería hacer saber al mundo entero que ahora sí, tras mi primer día de curso, con mis alumnos, en estos momentos puedo decir y gritar al mundo entero ¡¡¡SOY MAESTRA!!!

5 comentaris:

  1. He leído tu post del tirón; no he podido dejarlo, sabía que a pesar de todos los obstáculos al final TERMINABA bien, claro, ya eres maestra, pero me ha encantado leer las ganas, la fuerza que transmite el texto. Ahora que empiezas uno de los trabajos más maravillosos del mundo te deseo que sigas alimentándolo con esa ilusión; tus alumnos/as serán afortunad@s de contar con tu ayuda. Felicidades y ánimo!!!!!!!!!!!!

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  2. Anna!!! :D Tú vales mucho, no lo olvides!! No todo el mundo puede sacarse una carrera prácticamente a curso por año con tus responsabilidades diarias y durmiendo 2h!!! Sólo de pensarlo ya me canso! jaja :-P
    En serio, es un post precioso y muy sincero. Me alegro mucho por ti. Un abrazo muy fuerte :-)

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  3. Emocionante, Anna, leer tu artículo es todo un chute de ánimos para empezar el curso con ganas. Mi enhorabuena por los sueños que se cumplen cuando se lucha por ellos. Espero que este entusiasmo pueda seguir dándonos ejemplo durante mucho tiempo. Mi consejo: a disfrutar, que esta profesión es un privilegio.

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  4. me alegro... internet es lo que tiene que todo se comparte y a veces te llegan buenas noticias por vías que no esperas.

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  5. ¡Qué bonito! La verdad es que conocía parte de esta historia por lo que pudiste contarme en las jornadas de Novadors pero al volver a leerla me he vuelto a emocionar. ¡Qué bien que todo te haya venido rodado! Qué buena es la sensación del deber cumplido. Y qué suerte tenerte cerca.
    ¡Un besazo!

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